viernes, 18 de septiembre de 2009

"Presentando a: Sola y Triste"

Ah! bueno, inexorablemente iba a terminar escribiendo sobre este tema. Siempre caigo en el, o más bien, en ellas: mis amigas tristeza y soledad.

No siempre me visitan y tengo que agradecer que en estas ultimas semanas no me visitaron muy seguido. Pero, según parece, como ahora me visitan menos, cuando sí me visitan, lo hacen con el doble de intensidad y violencia. ¿Se entiende?

Hoy fué un día hermoso: gris, frio (aunque a mi me gustan mucho este tipo de días), pero hermoso por la alegría de que se acerca la primavera que al igual que en las flores, también tiene el poder de florecer en mi, entonces, era inevitable que despertara con más alegría que la de costumbre. Esa alegría extra me ayudó mucho hoy porque cirvió para amortiguar el daño de mis otras dos amigas, lástima que no lo suficiente.

Verán, en el colegio donde estoy se celebra, por parte de los de último año de secundaria, un acto (esto lo supe esta semana, dado que soy nueva en esta institución) por el día del estudiante. Todos estaban contentos, por supuesto, incluso yo pero esa alegría se disolvió cuando inició el acto.

Y ahora es cuando yo me pongo seria y me digo a mi misma “Si, si. Admitilo, no tenés amigos acá.” Esa vocesita dentro mío decía cosas que hasta hoy me estuve negando, que el hecho de que te pidan una lapicera o un lapiz, o que te pregunten que hora es no me hace partícipe de un grupo. Estoy tan sola. Tremendamente sola. Y al sentarme en una fila vacía contemplé a mis compañeras: reían, gritaban, jugaban. Se veían felices. Yo hubiera querido estar con ellas, reirme con ellas pero por más que intente integrarme, no puedo. Y SE EN EL FONDO DE MI ALMA QUE YO NO TENGO LA CULPA. Porque yo traté todo, hice todo lo que estaba en mis manos pero convivo con gente que es egoísta, egocéntrica y sobretodo, cerrada (estos adjetivos se fueron apilando a medida que me ingnoraban). Soy transparente para ellas. Incluso cuando hablo no me escuchan y tengo que llamarlas varias veces para que mi voz viaje por un oído al otro y luego salir al exterior, a las paredes. La pared, por lo menos, cirve para que cuelgen sus dibujos.

Al verlas en sus juegos y bromas sentí que algo dentro mío se rompía pero es la forma que tiene la tristeza de tocar la puerta de mi corazón; y me invadió, como hilos tejiéndose y helándome. Sentí una angustiante y desgarradora tristeza. Y entonces la tristeza corrió la voz y llegó la soledad. Me sentía abandonada, sola y sumamente triste. Cosa injusta, en vísperas de la primavera y del día del estudiante, mi día (si, porque a veces estudio).

Fantasmas de lágrimas amenazaban con salir de mis ojos pero no podía permitirme llorar en ese momento en el que todos estaban contentos, así que me comía en silencio, en la oscuridad del salón de actos (porque yo me encargaba de apagar las luces) rezándo para que se terminen esas actuaciones que estaba disfrutando a medias y que pudiera llegar a casa a hacer catársis como es debido.

Estas situaciones me hacen cuestionarme ¿Qué tengo de malo?, ¿Que hay de diferente en mí? ¿Que es lo que tanto produce rechazo en mi prójimo que resulta imposible tratar conmigo? No estoy dispuesta a cambiar como soy, no sólo porque no quiero, sino porque no puedo hacerlo pero no puedo evitar gemir y pensar en lo sola que estoy en este ambiente lleno de colores. Porque este colegio es así: lleno de colores y risas. Yo me siento como lo unico monocromático ahí, como algo aparte, algo que no corresponde. Un anexo. Si, así es como me sentí en ese momento: como un anexo, alguíen que presta lápices o lapiceras (que idiota, como si con eso me las fuera a ganar) y sin siquiera saber como me llamo o por lo menos como es mi apellido.

Como esto es pura y exclusivamente para catársis entonces simplemente digo lo que quiero drenar de mi: me siento sola y triste.Tan sola y tan triste...