lunes, 26 de enero de 2009

Viento

Parte 11: Vestigios de Afecto


De repente, se pegó mentalmente: ¿Qué importaba si ella se sentía atraída por él? Klauss parecía ser buena persona, el tipo de compañía que Sibila necesitaba, sólo que ella no sabía que lo necesitaba, no aún… Sólo Iris sabía que su hermana había pasado por muchas cosas, eso explicaba su personalidad cerrada y fría y tal vez Klauss podría hacer que se abra al mundo dado que parecía que nadie podía hacerlo, ni siquiera ella. Tal vez el podría derretir el hielo de su corazón. “¿Pero qué hay de mí?” preguntó la voz de su conciencia. “¡Pues, nada!” respondió. Lo quería, le interesaba pero Sibila lo necesitaba más, aunque ella aún no lo supiera.
“Solo… disfrutaré… de su compañía” pensó sonriéndole a su amigo ocultando algo que le molestaba… pena.



Era el último día de Klauss en el hospital. Finalmente…
Klauss estaba tan ansioso por irse que incluso había considerado fugarse por la ventana. Tonta política de tres días… Pero pronto terminaría esa agonía de no ver a Sibila y luego tendría todo el tiempo del mundo para poder conquistarla. ¡Pero los minutos se hacían horas!
Era tan frustrante tener tiempo de sobra como para pensar en la ansiedad de salir de ese maldito hospital.
Estaba sufriendo a solas cuando llegó Sibila. Se alzaba imponente y seria frente a su cama sosteniendo una bandeja de comida en sus manos. Klauss pensó que se veía como una estatua de alguna diosa griega esculpida en mármol. La mujer era una fortaleza y al verla se recordó que si iba a ganar su corazón tendría que esforzarse al máximo. No había resultado así con otras mujeres: cuando se lo proponía era prácticamente irresistible en la que al cortejo de mujeres se refería ya sea para una noche o para toda la vida. No es que el quisiera una compañera de vida todos los días, es más: nunca quiso una. ¿Pretendía eso de Sibila? Era muy claro que estaba encandilado por su belleza pero ¿era para tanto?
“Le traje su desayuno, señor Queradim”
“Muchas gracias, Sibila. En los hospitales malcrían a las personas: les traen la comida a la cama, razón por la que ni siquiera tendría que levantarme, pero doy paseos por la sala, para estirar las piernas. Estaba considerando quedarme para que me sigas consintiendo pero luego recordé que en tu mansión podríamos hacer otras cosas más interesantes…”
“No es MI mansión, señor, y no creo que hagamos algo que no sea cenar u almorzar en el mismo salón. Usted queda a cargo de Iris, su anfitriona, y el señor Woodred. Probablemente deje que haga actividades con ella pero como ya le dije, no confío en usted, por más amigable que parezca, y lo estaré vigilando” dijo Sibila sentándose en una silla cerca de la cama de su paciente.
“Tengo algunas cosas que decir acerca ese comentario: tendremos que transformar esa desconfianza en confianza ¿no crees? Confío en que me vigiles, Sibi, porque yo también te estaré vigilando. Me alegra mucho poder pasar tiempo con Iris, así la conocería mejor y entablaríamos una mejor amistad entre nosotros pero también me gustaría ganar tu amistad” dijo, enfatizando el “tu”
Ese comentario heló a Sibila. ¿Que quería decir ese hombre? ¿Qué pretendía? ¿La estaba… seduciendo?? ¡Qué atrevido! ¡Que insensato sinvergüenza!
“Señor, no tiene usted idea de la impresión negativa que me está dando. No quiero pensar que usted está tratando de seducirme. Espero que esa no sea su intención y si lo es no obtendrá el resultado que desea obtener. No se que tipo de mujer piensa que soy ni con cuantas mujeres efectúa esos trucos de palabras ni quiero saberlo pero no logrará su objetivo, lo juro” dijo, enfurecida y dispuesta a retirarse de la habitación.
Klauss se pegó mentalmente. Conocía el tipo de personalidad que tenía Sibila, sabía que hablaba enserio y que con todas sus fuerzas frenaría cualquier avance que él hiciera.
Había sido impulsivo, atrevido y le había faltado al respeto. Ella tenía una mala impresión sobre él y seguramente las palabras “peligroso”, “mujeriego” o “libertino” estaban resonando en la mente de la muchacha. Klauss no era nada de eso: estuvo con algunas mujeres pero eso no lo hacía mujeriego, no era suficiente como para entrar en esa clasificación. El quería demostrarlo que era un buen hombre y que no pretendía lastimarla o molestarla y demostrarlo le llevaría tiempo. Tendría que empezar desde cero y estaba dispuesto totalmente a hacerlo.
¿Qué otra cosa podía hacer frente a esa beldad que era Sibila?
“Perdóneme…” dijo Klauss solemnemente, bajando la cabeza y utilizando el lenguaje formal.
Sibila se detuvo en seco y giró la cabeza. Se asombró por ese cambio y se alivió que, por lo menos, había ubicado a ese hombre pero inmediatamente se irritó al conocer ese lado formal y tan extraño de el. . El… tenía cierto encanto infantil y sintió que sin esa camaradería suya, ese encanto se perdería. Incluso se veía… más confiable con s tono casual y desenfadado. Tenía que reconocerlo…
“Le perdono” dijo Sibila mirando sus ojos ausentes y culpables” Puede llamarme Sibila si quiere y… no es necesario que me hable formalmente…” dijo ella bajando la voz como si sintiera vergüenza.
Klauss alzó las cejas, incrédulo. Sibila le había permitido darle la libertad de llamarla por su nombre y hablarle informalmente. ¿Siempre era así de indecisa?, se preguntó. No comprendió el porqué de su cambio.
Pero quería hacer eso bien y no iba a sobrepasarse. No quería hacerlo. Quería que ella se acostumbrara a él, que ella lo acepte y acercarse a ella poco a poco…
“Gracias por su amabilidad, señorita Woodred pero no deseo incomodarla con mi tono. Se que le molesta. Lamento ser tan atrevido con usted y perdóneme por faltarle el respeto desde que la conocí pero sepa que no era mi intención seducirla” A veces era tan bruto con las mujeres que se había olvidado por completo que Sibila era como una flor muy delicada, ingenua, inexperta y bien educada con ayuda del cariño y la paciencia.
Sibila comenzó a replantearse la impresión que tenía de él. Ese lado suyo, lleno de respeto y educación, con arrepentimiento y terroríficamente serio para ser él era tan diferente… Increíblemente le hizo sentir cariño.
“No, lo digo enserio. M-me gustaría que me llame… Sibila”
“Si así lo quiere… Sibila” dijo Klauss sonriéndole, sin dejar de lado cierta formalidad.
Ella tuvo miedo al ver que esa sonrisa afectuosa iba dirigida a ella y antes de inquietarse, decidió salir del cuarto.
“Hoy es su ultimo día aquí… Supongo que estará ansioso por irse”
“Lo estoy” dijo Klauss con otra sonrisa.
Sibila sintió otro cosquilleo. No era posible que cada vez que el hombre sonreía sentía cosquilleos extraños en su cuerpo.
“Bueno… disfrute su último desayuno, entonces.” Y al decir eso se fue…
Estaba aturdida. No comprendía porqué le había pedido más informalidad. Tampoco podía explicar los cosquilleos. Había cedido a lo que Klauss quería que cediera. Definitivamente era peligroso… ¿no? Quizás no. El no había hecho nada de malo -salvo, faltarle al respeto, claro- Pero él se había disculpado con ella y de forma notablemente educada. Era buen hombre, después de todo. Tal vez Iris estaba en lo cierto y era una buena persona. No sería malo que ella lo quisiera, entonces y él a ella. De alguna forma, ambos encajaban perfectamente: eran de personalidades abiertas, extrovertidas, informales y alegres. Dos espíritus libres. Definitivamente hacían buena pareja. Sería bueno ayudar a florecer esa relación, discretamente, pensó ella…

5 comentarios:

Iris dijo...

cortamos un poquitin con el drama de mujeres de arena para darle un espacio a viento ... que klauss se va a pudrir en ese hospital !!

Nay Tiyi dijo...

Hola!!! ^^

Primero. 3 historias al mismo tiempo. Tenés problemas, yo apenas puedo con una y me trastorna.

Segundo. mejor que lo sacaste del hospital (o casi) porque se iba a pudrir del olor. Odio el olor de los hospitales... Jaja

Tercero. Termine Brisingr!!! Más allá de que estoy irritada porque hay un cuarto, tooodo junto hubiera sido una agonía mental. Lo empecé ayer ^^
Tenes que leerlo! Aunque le tengo respeto a mi Lestat y te perdono por tomarte tu tiempo, jaja ^^

Cuarto. El lector es un libro HERMOSO que te recomienfo infinitamente. Encima hicieron una peli y La actriz principal esta nominada al oscar.

Quinto. Hagamos algo mágico para que no nos ahoguemos de calor. Aunque amainó un poco...

Sexto.
Ayer vi Harry Potter 3... Es mala y en español apesta. (Creo que lo digo porque no había un punto 6 en realidad. Delirios)

Bueno... En un hermoso punto 7 me retiro a mis aposentos que anoche no dormi nada por el libro. No me daba mas la vista y tuve que aplazar el terminarlo toda la noche.

Un beso enorme Iris!!!! ^^

Ann dijo...

hey! hola!

wow

°.°

3 hostorias--- uhm---

k bien k tu si las escribas---

veras: yo tengo como ... varias... hostorias en mi cabecita-.

pero como apenas estoy progresando con una... me da cosilla empezar las demas... pero wow k bien estan las tuyas

solo tengo una preguntita.. como se pronuncia Sibila:
Si-bi-lá; Si-bí-la; Sí-bi-la?

vale... muchas grax..

dsd aki

un ♥kiss♥

Ann

Sukiomi dijo...

Ohhh *-* Adoro a Sibila, va más conmigo. Ojalá que la quedada de Klauss ayude en algo xD

Besos!

kaho dijo...

Concuerdo con Nay, el olor a hospital no es que sea muy agradable, pero cuando toca aguantarlo hay que conformarse con el no tan bello olor citadino... que en pocos casos resulta un alivio xD

Las cosas se complican...

Me dejas con resto de intriga.

Besos
(: